Dormancia, concepto y tipos (animales y plantas)

Dormancia
En la naturaleza las condiciones ambientales son cambiantes, lo que induce a que los diferentes seres vivos tengan respuestas como la dormancia, para poder controlar las situaciones de estrés que se les presentan.

Las distintas clases de animales y plantas viven en lugares donde las condiciones sean ideales para lograr su desarrollo, pero muchas veces estas circunstancias ideales se ven comprometidas por las diversas variables que presentan los hábitats, tales como cambios de estaciones, lo que provoca aumentos o descensos de temperaturas, precipitaciones, durabilidad del día y la noche y otros factores que pudieran comprometer la vida tanto de los adultos como de sus distintos estadios de vida.

La dormancia es un proceso mediante el cual algunos seres vivos de diferentes grupos taxonómicos logran reducir o parar por un periodo de tiempo su sistema de crecimiento y desarrollo, lo que conlleva a la disminución de los procesos metabólicos. Este proceso se realiza con el fin de ahorrar energía y proteger la vida de los organismos, ante condiciones extremas que no permiten las condiciones mínimas necesarias para establecer la vida y que resultan estresantes para ellos.

Tipos en función de animales o plantas

Como hemos señalado anteriormente, se da en los diferentes grupos taxonómicos, tanto en animales y plantas, motivo por el cual se ha clasificado de la siguiente manera:

Dormancia en animales

La dormancia en animales se da por diferentes factores asociados a altas o bajas temperaturas, dependiendo de ello y de cómo los afecte, recibe diferentes nombres.

Hibernación

La hibernación es un tipo de dormancia que se establece en la época de invierno, donde las temperaturas pueden llegar a situarse por debajo de los 0°C, lo que conlleva a que el alimento comience a escasear. Para ello los animales se preparan con anticipación para estas épocas, bien sea alimentándose de manera que puedan aumentar de peso y almacenar energía para poder sobrevivir o guardando comida en su madriguera.

Una vez que comienza el periodo de hibernación, los animales disminuyen a niveles mínimos su metabolismo, así como su temperatura corporal, ritmo cardiaco y respiración, lo que conlleva a un gasto mínimo de su energía y así lograr pasar estas temporadas heladas. Como ejemplo podemos mencionar a los osos pardos, los cuales después de almacenar energía en forma de grasa, entra en el sueño profundo de la hibernación.

Estivación

Dormancia en la que se produce una respuesta para sobrevivir a altas temperaturas y la sequía. Para lograr esto, los animales entran en una especie de letargo y disminución de sus actividades metabólicas, así mismo se mantienen en sitios donde la temperatura y humedad son más tolerables. La practican diversas especies, tanto invertebrados como las lombrices de tierra, Lumbricus terrestris, y vertebrados como la tortuga Kinosternon sonoriense.

Brumación

Para este tipo de dormancia debemos mencionar a los reptiles y anfibios, los cuales ante las bajas temperaturas entran en letargo para disminuir su metabolismo, pero en la mayoría de los casos no entran en sueño profundo como en la hibernación. Estos animales en ocasiones pueden comer y beber y asolearse para poder regular la temperatura. Como ejemplo tenemos a la Rana temporaria.

Diapausa

En este caso, se manifiesta en el grupo de los insectos y se puede evidenciar en cualquier etapa del desarrollo como huevos, larvas y adultos. Cuando un organismo entra en diapausa es porque las condiciones de temperatura tanto altas o bajas no son adecuadas para el desempeño óptimo de sus funciones, así mismo variables como la alimentación también influyen, por lo que estos insectos entran en un estado donde se detiene su crecimiento y reproducción. Como ejemplo tenemos a Cydia pomonella.

Dormancia en las plantas

A pesar de que las plantas son organismos sésiles y no pueden protegerse de situaciones extremas de la misma forma como los animales, también presentan periodos de dormancia con lo cual tratan de asegurar que el gasto energético se produzca en los momentos y condiciones adecuadas para su desarrollo.

La dormancia en las plantas se suscita por varias variables y dependerán de cada especie en particular, entre las variables que inducen están el fotoperiodo, la temperatura, los nutrientes, la humedad y también tiene un gran porcentaje la herencia genética.

Para estudiarlo con más detalles en las plantas, podemos enfocarlo en los siguientes grupos:

En las yemas

Se refiere a la paralización que ocurre en las divisiones celulares que conforman la yema (divisiones mitóticas), por lo que durante este periodo, la elongación y brote de nuevos retoños se detiene por completo.

Este fenómeno está condicionado por las bajas temperaturas y la duración del fotoperiodo, las cuales afectarán los procesos fisiológicos para realizar esta actividad, así mismo las nuevas yemas que se forman deben pasar por un periodo de frío para poder activarse y asegurar de que tendrán tiempo suficiente para crecer y desarrollarse en las condiciones adecuadas. Esta actividad se da en los árboles leñosos como abeto Douglas (Pseudotsuga menziesii).

En tubérculos

Tipo de dormancia que se conoce como el periodo en el cual se favorece el proceso de tuberización y los brotes dejan de crecer. Para ello las plantas reciben estímulos externos como descensos en la temperatura, días más cortos y aumento de la humedad en el suelo.

Asociado a estas condiciones, hay un cambio fisiológico interno donde están involucradas las hormonas, citoquinas y el metabolismo de los azúcares. Es beneficiosa para la planta, ya que el tubérculo le sirve como órgano de almacenamiento y también de propagación. Un ejemplo claro y muy conocido se da en la papa (Solanum tuberosum).

En las semillas

Es una de las dormancias más estudiadas en el reino vegetal, ya que de ella dependen los procesos germinativos de nuevas plantas, además de ser muy importante para los procesos productivos de especies vegetales. Puede estar influenciada por diversas variables que van desde los cambios ambientales hasta los procesos intrínsecos de esta. Para comprender esta dormancia se ha clasificado de la siguiente manera:

Termodormancia: es aquella que se efectúa por acciones de temperatura, es decir, las semillas además de tener condiciones de humedad y cantidad de luz recibida durante el día para poder desarrollar una planta nueva, es necesario que hayan tenido un proceso de enfriamiento o calentamiento, que le permita saber que el periodo de bajas o altas temperaturas ha pasado y podría ser viable germinar. Ejemplo de este tipo lo tenemos en la planta de la lechuga, cuyo nombre científico es Lactuca sativa.

Fotodormancia: tal como su nombre lo indica, está influenciada por la cantidad de luz que recibe la semilla, al detectar periodos largos de exposición a la luz a través del fitocromo, algunas semillas rompe su estado de dormancia para poder germinar. Un ejemplo característico se puede apreciar en la especie Cecropia obtusifolia.

Dormancia física y mecánica: las semillas que lo presentan, por lo general, tienen la corteza o pericarpio endurecido e impermeable al agua, también se encuentran dentro de frutos que le impiden llegar a las condiciones naturales de su entorno. Por lo que para poder germinar, deben pasar por distinto grados de temperatura y humedad; en ocasiones, por escarificaciones ácidas que la consiguen al pasar por los intestinos de los animales. Como ejemplo, es preciso mencionar al café, Coffea arabica.

Autores consultados:

– De la Cuadra, C. (1993).

– González, Y.; Reino, J.; Machado, R. (2009).

– Jacobo-Cuellar, J.; Gardea-Bejar, A.; Vega-García, M.; Orozco-Avitia, A.; Pinto, V.; Vera-Graziano, J.; López-Collado, J.; Ramírez-Guzmán, M.; Aceves-Navarro, L. (2004).

– Jacobo-Cuellar, J.; Mora-Aguilera, G.; Ramírez-Legarreta, M.; Vera-Graziano, J.; Pinto, V.; López-Collado, J.; Ramírez-Guzmán, M.; Aceves-Navarro, L. (2005).

– Navarro, M. (2009).

– Pérez-Martínez, L.; Rodríguez-Castillo, N.; Vargas, O.; Melgarejo, L. (2014).

– Rodríguez, L.; Moreno, L. (2010).

– Saavedra, G.; Corradini, F.; Antúnez, A.; Felmer, S.; Estay, P.; Sepúlveda, P. (2017).

– Viveros-Viveros, H.; Vargas-Hernández, J. (2007).