Animales más feos del mundo que debes conocer

Animales más feos
La naturaleza es una inagotable fuente de maravillas que deleitan al ser humano. Sin embargo, no todo lo que produce es agradable a la vista. En el reino Animalia, se encuentran muchas especies que resultan un tanto desconcertantes. Te invitamos a conocer algunos de los animales más feos del mundo. Intenta no asustarte.

Rana púrpura

Tiene la semejanza de una masa gelatinosa y redonda que se ha dejado caer al suelo. Su área de distribución es muy limitada, y está siendo destruida por el hombre.


La poca movilidad de la rana púrpura no le permite huir al mismo ritmo que otros animales, y su hábitat se transforma cada vez más en complejos agropecuarios, por lo que su adaptabilidad queda muy comprometida (Conoce a este anfibio mejor).

La rata topo desnuda es otro ejemplo de animales más feos

Es básicamente, una rata grande y sin pelaje que se encuentra en África. Tiene hábitos nocturnos y fosoriales, por lo que es difícil encontrarse con un ejemplar de estos roedores mientras haces un recorrido por los paisajes africanos (y menos mal).

Es uno de los animales más feos del mundo que se ha ganado el interés del hombre. Se está investigando con ahínco debido a que se cree que posea tendencias genéticas a resistir el cáncer. La piel de la rata calva también es objeto de la mira científica debido a que parece ser inmune al dolor.

Pez chabolito

Este animalito es uno de los menos agraciado entre todas las especies del planeta. Y si la rana púrpura nos pareció gelatinosa, este pez sorprende por su grande y corpulenta cabeza. Vive algunas áreas del océano Pacífico.

Se alimenta de invertebrados acuáticos que pasen cerca de él, ya que su movilidad no es demasiado buena. Habita en profundidades muy considerables y gusta frecuentar los fondos marinos.

Un aspecto curioso es la apariencia “amargada” de su rostro fuera del agua con el cuerpo que parece derretirse sobre sí mismo. Otro rasgo que lo coloca en nuestra lista de animales más feos.

Oruga morada gran esfinge

La bella mariposa que sale de esta oruga es un ejemplo de metamorfosis (ver cómo se desarrolla la metamorfosis), y nada tiene que ver con ese aspecto intimidante en fase de oruga.


Durante la fase larvaria tiene una apariencia tan extraña, que no sabes si te has encontrado con una serpiente mitológica de ojos penetrantes. Sin embargo, es inofensiva, así que podrás sostenerla en tus manos si te encuentras una para superar el temor inicial.

Aye aye también entre los animales más feos

Ese impresionante pelaje, esa mirada penetrante, la delicadez de sus extremidades… El aye aye tiene todo lo necesario para salir en tus pesadillas. Este primate de impactante apariencia vive en Madagascar y comparte suborden (Strepsirrhini) con los lémures. Tiene hábitos nocturnos y se cree que de allí proviene el vocablo que le da nombre a este peculiar mamíferos. (Accede a su ficha)

“Lemur”, significa en el idioma latín “espanto” o “espíritu nocturno”. Y es que es lo primero que se puede pensar al ver uno de estos pequeños ejemplares durante la noche. No hay duda de que sería una experiencia espeluznante encontrarse con el que muchos consideran el rey de los animales más feos.

Tortuga matamata

Esta particular especie de tortuga está en Sudamérica y tiene un caparazón de color oscuro muy peculiar. Pero eso no es todo, pues no querrás ver su cabeza aplanada y con forma irregular. De hecho, sus extremidades también son un poco amorfas. Todo en su exterior lo colocan en el top de animales más feos.

Nada más el caparazón mide medio metro de largo, y esta longitud casi se duplica contando su cuello y cabeza. Sus colores van desde el verde oscuro hasta el marrón o negro. Vive cerca en bosques tropicales húmedos, muy cerca de pantanos. (ver datos más específicos de este reptil)

Estos son algunos de los animales más feos que la naturaleza abriga en su seno. Menos mal que muchos de ellos aparecen por las noches, y nos permiten disfrutar el paisaje diurno sin su peculiar apariencia.

A pesar de sus características, cada uno de ellos contribuye con su rol ecológico para el equilibrio del ecosistema al que pertenecen. Por lo que agraciados o no, es importante promover la preservación de sus hábitats.

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