El Mar Muerto es indudablemente uno de los lugares más impresionantes y bello de la tierra, incluso desde tiempos remotos, principalmente por el hecho de reunir una serie de características que lo hacen un lugar único y privilegiado en el mundo.

El Mar Muerto se encuentra entre Israel, Cisjordania y Jordania. Es uno de los lagos endorreicos más bajos sobre el nivel del mar, ya que está ubicado a más de 400 m bajo el nivel del mar. Tiene una profundidad promedio de 118 m y se estima que su punto más profundo es de 378 m.

El nombre de este curioso lago endorreico se debe a que en sus aguas, que son aproximadamente 6 veces más saladas que las aguas de los océanos, no puede proliferar ningún tipo de vida, exceptuando a las artemias, un microorganismo que soporta niveles muy altos de sales y minerales disueltos en el agua.

Entre los años 60 y 70 sucedió un fenómeno muy curioso en el Mar Muerto, ya que hasta a principios de los años 70, el agua se dividía en dos capas, con distintos grado de salinidad, densidad y temperatura, pero desde los años 60 la sequía de la región se incrementó, y eso, aunado a los sistemas de irrigación de la zona, redujeron el flujo del río Jordán, que es de donde se capta el agua del Mar Muerto; por esa razón, las capas superiores aumentaron de temperatura, lo que aumentó también su salinidad, pero disminuyendo su densidad. Hacia los años 78-79, las circunstancias cambiaron y las aguas superiores se enfriaron, por lo que su densidad aumentó debido a la excesiva salinidad, entonces sucedió lo que no había pasado en muchos siglos: las aguas se mezclaron y se homogeneizaron. A partir de ese momento comenzó nuevamente a estratificase.

En sus inhóspitos alrededores habitan algunas especies de animales, cuya vida es muy difícil debido a las extremosas temperaturas, a la sequía y a lo escarpado y pedregoso de la zona. Entre ellos destacan el Ibex nubio, el leopardo, algunas aves y también unos pocos pequeños mamíferos. También existen pequeños asentamientos humanos y zonas visitadas por turismo de la salud, así como de tipo arqueológico y religioso.

Las aguas de este lago tienen una composición mineral muy diferente al agua de mar, y se atribuyen, tanto al agua como a la arena y a la arcilla, muchas propiedades benéficas para el organismo humano, por lo que en la actualidad hay una gran diversidad de productos terapéuticos y estéticos provenientes de este lago endorreico. Se dice que sus propiedades son de gran ayuda para problemas de la piel, artritis y otras patología.

Como sucede con muchas riquezas naturales de nuestro mundo, es el hombre quien más afecta de forma negativa a este bello lago, ya que cada vez se reduce más el flujo de agua y es mayor la cantidad que se extrae para la obtención de minerales, además se han acumulado desechos tóxicos consecuencia de vertidos nocivos en sus propias aguas. La desertificación de la zona incrementa los vientos y tolvaneras, por lo que el turismo que acudía a tomar baños terapéuticos también va en descenso, así como el turismo religioso y de arqueología.

Desafortunadamente es muy poco lo que se hace para la protección de esta impresionante maravilla natural; las autoridades administrativas debería de tomar más medidas en torno a la protección y conservación de la zona, sin duda un patrimonio natural que merece ser visitado precisamente por la gran atracción desde el punto de vista turístico que reviste esta hermosa área geográfica.