Eutanasia y apoyo al propietario de la mascota

Eutanasia y apoyo al propietario de la mascota
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La eutanasia en animales es un acto clínico efectuado por personal autorizado, es decir, por parte del veterinario clínico; consiste en provocar la muerte a un animal de forma humanitaria, sin dolor y minimizando el miedo o la ansiedad que puedan estar presente en la mascota afectada y su amo. Durante este proceso tan trágico deben tenerse presente ciertos factores, como el apoyo al propietario de la mascota para que el acto clínico se realice con éxito y minimizar en lo posible el trance emocional por el que va a pasar el propietario de la mascota.

Consideraciones a tener en cuenta para el apoyo al propietario de la mascota

– Si el propietario de la mascota va a estar presente o no presente en la eutanasia.

– Que la intervención se realice de forma sencilla, segura y rápida.

– Estéticamente aceptable para el persona que participa en la eutanasia.

– Asesoramiento y consejos y apoyo al propietario de la mascota por la toma de decisión de eutanasiar al animal.

Se trata de un procedimiento que afecta de pleno al animal y que decide su propietario por lo que es importante que preste su consentimiento documentalmente (consentimiento informado).

Aunque se trata de un acto que se lleva a cabo por parte del veterinario clínico, el auxiliar también suele jugar un papel importante, en la medida que debe proporcionar apoyo al propietario de la mascota de tipo emocional y ayudar a dar dignidad al acto.

Es muy importante no hacer sentir responsable al propietario de la mascota, por ejemplo, “Si lo hubieses traído antes…”, toda vez que se trata de momentos para él muy duros y desagradables, además debe estar totalmente convencido en cuanto a su decisión final, pues podría arrepentirse con posterioridad y agravarse su estado emocional. La decisión debe tomarla en un ambiente tranquilo, con tiempo para pensar e incluso cambiando pareceres con otros miembros de su familia.

Cuestión estética

No hay que olvidar que la mascota es un animal de compañía, la cual ha compartida su vida en el entorno de un hogar familiar, existen lazos afectivos muy estrechos y determinados aspectos estéticos han de ser aceptables, tanto desde el punto de vista del personal veterinario como del propietario del animal. Además del apoyo al propietario de la mascota, este puede estar presente en todo el momento que dure la intervención, es decir, antes, durante y después de la eutanasia.

Antes de la eutanasia

– Es mejor que la intervención ser realice con cita previa, fuera del horario de ajetreo o rutina habitual de la clínica veterinaria.

– El ambiente ha de ser agradable para el animal y el propietario.

– Es importante tener todo preparado antes de pasar a sala: consentimiento informado, material, empapador, silla, kleenex…

– Evitar transmitir sensación de prisa.

– Siempre la eutanasia ha de practicarse con el animal tumbado para evitar que luego se desplome.

– Acariciar y hablar al animal.

– Inmovilización suave pero firme.

Durante la eutanasia

– Aplicar un catéter o palomilla para una eficaz administración de los fármacos.

Apoyo al propietario de la mascota después de la eutanasia

– De nuevo, no transmitir prisa.

– El veterinario se cerciorará de la muerte del animal.

– El ayudante técnico veterinario o el auxiliar de clínica estarán preparando para la reacción del dueño.

– Se colocará al animal en posición de descanso en decúbito lateral.

– Es importante seguir acariciando al animal cada vez que se manipule, aunque esté muerto, mejorará la reacción del propietario.

– Se facilitará la opción al propietario de quedarse un momento a solas con la mascota. Si no ha estado presente en la eutanasia, es importante darle también la opción de verla; la mascota ha de estar bien acicalada, limpia y semitapada con un empapador.

– Los animales mueren con los ojos abiertos. A la hora de mostrárselo al propietario se pueden cerrar los párpados con un poco de pegamento. Mejora la estética y causa menos angustia emocional a su dueño.

– Es importante preguntar si desea quedarse con algún objeto de la mascota (collar, transportín…), incluso si es su deseo dejar algún obsequio para incinerar con el animal.

– En días posteriores, una llamada o carta de condolencia mejora la relación afectiva entre veterinario y propietario del animal.

Opciones a realizar con el cadáver

– Si el dueño se hace cargo, dado su derecho a determinar el destino del cuerpo del animal, el cadáver ha de estar bien embalado, incluso se puede envolver en una toalla o empapador para un traslado más cómodo a un cementerio de animales. Es importante informarle de que solo se pueden enterrar los cadáveres en los centros autorizados y no en cualquier lugar.

– Si la clínica se hace cargo del cadáver, se suele llamar a una empresa incineradora para la recogida y ulterior incineración, en estos casos ha de informarse al propietario si desea la recuperación de cenizas.