Si se parte de una perspectiva nacional o internacional, la legislación en materia de animales es bastante amplia y compleja, pues abarca tanto normas que regulan materias referente a animales considerados salvajes, como materias específicas sobre todo aquello que concierne a los animales domésticos o de compañía, incluido los de renta o explotación ganadera. Con el transcurso de los años, la legislación sobre esta materia ha sufrido importantes modificaciones.

Para la protección de animales salvajes se elaboran normas que pretenden ante todo velar por su bienestar, sobre todo en aquellos casos de especies en peligro de extinción; sin estos marcos normativos, probablemente muchas de esas especies hubieran desaparecido, en la mayoría de los casos por la acción incontrolada del hombre, por ejemplo: comercio clandestino, destrucción del hábitat, caza furtiva, etc.

Los estados, en un intento de salvaguardar y proteger especies amenazadas, establecen leyes nacionales encaminadas a preservar sus poblaciones, al mismo tiempo, desde el punto de vista internacional, se crean convenios ratificados por diferentes países con el objetivo de proteger y llevar en común planes de conservación y recuperación de animales. Un complejo normativo sobre legislación animal cada vez más ampliado por la importancia de muchas materias relacionadas con el sector animal.

Desde el punto de vista español, la responsabilidad en materia de protección, conservación y sanidad animal está compartida entre distintas administraciones públicas. El Ministerio de Medio Ambiente se encargar de preparar la legislación básica acorde con la normativa europea, también realiza planes para coordinar la actuación de las distintas Comunidades Autónomas en esta materia. Por otra parte, cada Comunidad Autónoma se encarga, a su vez, de la gestión para la conservación de especies en su correspondiente ámbito territorial.

En lo que se refiere al ámbito jurídico que regula materias sobre animales de compañía, podemos afirmar que se trata de un régimen muy extenso, incluso no deja de ser crítico por parte de aquellos sectores que consideran llena de lagunas la normativa actual al respecto, proclamando reformas que puedan conducir a una regulación más precisa y que a su vez cubran el vacío existente en la actualidad; ante todo se reclama una mayor evolución sobre la legislación aplicable a casos concretos, muy demandado sobre todo por aquellos movimientos partidarios de otorgar derechos a favor de los animales.

Con el paso del tiempo se ha incrementado el número y la variedad de mascotas, además, existe un gran tejido empresarial movido por el lucro económico que este tipo de animales reporta, así se crean tiendas especializadas, clínicas, peluquería y estética para animales, industria de la alimentación, etc.

Todo ello hace que la legislación anterior se quedase obsoleta y haya sido precisa nueva regulación jurídica adaptada a los tiempos actuales, obsérvese que con anterioridad se buscaba con la legislación un afán por velar por la salud humana, sobre todo para aquellos que tuviesen algún tipo de contacto con animales domésticos. Con el transcurso del tiempo comienzan a crearse leyes de protección animal, incluso se sanciona para el caso del maltrato físico, no cabe duda que aunque se los siga jurídicamente considerando como “bienes muebles semovientes”, existe un nuevo ámbito de protección hacia la mascota hogareña, sin olvidar las leyes elaboradas para la protección y bienestar de aquellos sometidos a explotaciones intensivas.