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Hipertensión arterial, causas, consecuencias y diagnóstico

Hipertensión, tensiómetro

Cuando hablamos de hipertensión arterial nos estamos refiriendo a una enfermedad crónica a la que tenemos que prestar mucha atención. No debemos dejarla caer en saco roto; no en vano uno de los nombres que recibe es “la muerte silenciosa”. No es que estemos tratando de alarmar a las personas que la padecen, pero es muy común que una vez controlada, los pacientes que la padecen se relajen y dejen de tomar las medidas adecuadas para su correcto control.

¿A quién afecta la hipertensión arterial? Epidemiología

Por regla general, la hipertensión arterial afecta más a hombres, especialmente de raza negra, excepto en el momento en el que las mujeres alcanzan la menopausia; es cuando desaparecen unas hormonas protectoras que hacen que los porcentajes de padecer esta enfermedad, se igualen.

Por ello, las mujeres en edad posterior a la menopausia deben ser vigiladas más estrechamente.

En general, afecta a 1/3 de la población adulta en los países desarrollados y en vías de desarrollo, y es uno de los principales motivos de consulta en atención primaria.

Es muy importante el diagnóstico de la hipertensión arterial. Desde los años 80 el número de casos no diagnosticados ronda el 25 % y el 3% en los años 90.

Pero, ¿en qué consiste exactamente el incremento de la presión arterial?

Ya hemos apuntado anteriormente que la hipertensión arterial es una enfermedad silenciosa y en muchas ocasiones no se manifiesta hasta que ya ha dañado órganos. Por Eso son tan importantes los chequeos y controles médicos periódicos, aunque no existan síntomas, más aún si los presentan.

Es una de las patologías más fácilmente diagnosticables durante un examen periódico y, pese a que el valor de la cifra se conoce de forma instantánea, una solo toma de tensión no es suficiente para comunicarle al paciente que sufre de tensión arterial elevada.

La sangre ejerce una presión sobre las paredes arteriales y cualquier trastorno que dilate o contraiga los vasos sanguíneos, disminuya o incremente su elasticidad o aparezca cualquier enfermedad cardíaca subyacente que pueda contribuir, afecta a dicha presión.

¿Qué cifras podemos considerar “normales”?

Muchas personas comentan cuál es la tensión arterial adecuada, cuál es la cifra “buena”. La respuesta no existe. En personas potencialmente sanas, por ejemplo, en lactantes, las cifras oscilan entre 80 / 45, ente 120 / 80 alrededor de los 30 años y sobre 140 / 85 a partir de los 40 años.

Esta diferencia y aumento de las cifras ocurre cuando las arterias van perdiendo su elasticidad natural debido a la edad.

¿Qué factores influyen en las fluctuaciones de la tensión arterial?

La tensión arterial es variable entre las personas, e incluso en un mismo individuo, pudiendo tomarse las cifras 10 veces en un mismo día y salir las 10 diferentes.

Esta variación puede verse influida por distintos factores.

Vamos a ver qué puede influir en la disminución de la tensión arterial:

– El descanso nocturno.

Dieta equilibrada y peso adecuado.

– Evitar vida sedentaria y sobresaltos.

Aumentan la tensión, produciendo hipertensión arterial mantenida, o no, dependiendo del caso, los siguientes factores:

– Incremento de peso.

– Exceso de sal en la dieta de forma habitual.

– Ingesta excesiva de bebidas alcohólicas (podemos considerar excesiva al cantidad de más de 80 ml de alcohol al día).

– Utilización y abuso de sprays o gotas nasales que provocan vasoconstricción. Es una causa muy frecuente que muchas personas no conocen y que utilizan con excesiva frecuencia en caso de rinitis alérgica, obstrucción nasal…

– Algunos fármacos de efecto adrenérgico, como algunos que provocan anorexia…

– Drogas como la cocaína…

¿Cuántos tipos existen?

Podemos diferenciar varios grandes grupos de hipertensión arterial.

-Tensión elevada esencial, que supone la gran mayoría de los casos.

-Tensión elevada secundaria. Puede serlo a distintos factores:

  • Alteraciones tiroideas o renales.
  • Alteraciones hormonales.
  • Embarazo.
  • Causa vascular (coartación de aorta, rigidez de la misma…)
  • Causa neurológica (de bata blanca, por traumatismo craneal o encefálico y/o de la médula espinal, trastornos del sueño como pueden ser la apnea…)
  • Esclerodermia.
  • Exceso de calcio en la sangre…

Diagnóstico

Para un correcto diagnóstico de hipertensión arterial, la exploración del paciente debe ser exhaustiva: peso, talla, hábitos alimenticios y estilo de vida… Algunas veces los pacientes no cuentan determinados detalles, bien deliberadamente, bien porque creen que no es necesario o importante. Por eso es importante la corroboración por parte de otros familiares.

No va a servirnos una sola toma de tensión, por lo que haremos lo que se llama un “despistaje”. Se cita al paciente varios días y se calcula la media entre las cifras obtenidas para poder hacernos una idea de la cifra que tiene en realidad.

Tratamiento

La tensión arterial elevada tiene varios escalones en su tratamiento.

En primer lugar evitaremos el elemento causante de la misma, en caso de ser posible. No puede evitarse la menopausia, pero sí se pueden tener hábitos de vida saludables, evitar el alcohol y el tabaco, el sedentarismo, el exceso de sal en la alimentación…

Cuando todo eso no es suficiente, debemos ponernos en manos de un médico para que realice una evaluación e indique cuál de los múltiples fármacos existentes en el mercado es el más adecuado para nosotros, y así evitar una muerte temprana y las posibles complicaciones de esta enfermedad.