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Asma ¿Por qué se produce? Síntomas y diagnóstico

Asma ilustración

El asma es una enfermedad inflamatoria que afecta al aparato respiratorio. Es una afección crónica, lo que significa que no va a desaparecer con el tiempo. La población infantil se ve afectada en un porcentaje importante y cada vez va más en aumento debido a la polución y contaminación ambiental, por lo que se convierte en un verdadero problema de salud a nivel mundial.

¿Por qué se produce el asma?

Esta enfermedad puede ser debida a múltiples causas. Veamos las más frecuentes:

Asma producida por esfuerzo: aparece en situaciones en las que el individuo realiza esfuerzos, ejercicio físico.

Asma nocturna: se produce durante el descanso nocturno. Es peligrosa y su mortalidad puede llegar a alcanzar el 70%.

Asma alérgica: como su propio nombre indica, es la que se da cuando el sujeto está expuesto a sustancias o elementos que le producen alergia. Suele ir asociada a rinitis, urticaria, picor de ojos…, sin importar la época del año.

Asma estacional: es la que se produce de forma típica en la época donde afloran las alergias, es decir, en primavera.

Si nos centramos en el mecanismo inmunológico del que es responsable esta afección, podemos distinguir tres tipos: extrínseca, intrínseca y mixta.

Variedad extrínseca

En este caso hay antecedentes de alergias, y existe una hipersensibilidad a agentes alergénicos, como polvo, lana, epitelio de animales…Suele ser muy frecuente en edad infantil. Las crisis asmáticas que aparecen en esta variedad son repentinas, de corta duración y responden bien al tratamiento, que abordaremos más tarde, así como los síntomas.

Variedad intrínseca

La variedad intrínseca es más frecuente en la edad adulta, rondando los treinta años. No hay necesidad de que exista antecedente personal ni familiar de alergias, suele ser desencadenada por estrés (en este enlace puedes acceder a más información relacionada con el estrés), tos, trastornos de tipo psicológico…

Variedad mixta

se trata de una combinación frecuentemente bacteriana del asma extrínseco y del intrínseco.

Síntomas del asma

Cuando por cualquiera de los motivos que se han expuesto con anterioridad se inflaman los bronquios, se produce un mecanismo de defensa que consiste en la producción de moco en exceso, lo que provoca un estrechamiento de la luz bronquial, con la consiguiente bronco constricción, la dificultad para respirar que ellos conlleva. Esto lo conocemos con el nombre de disnea.

Cuando los factores implicados actúan, ya sea un cambio de temperatura, estrés, un olor fuerte (no tiene por qué ser un olor desagradable, puede causarlo también un perfume intenso…), la persona que padece asma comienza a notar una inicial sensación de falta de aire. Puede acompañarse o no, aunque la norma general es que sí lo haga, de un «pitido», lo que se conoce con el nombre de respiración sibilante, también de una sensación de inquietud que incrementará más el ahogo.

Si no se pone remedio a la situación, el sujeto puede entrar en una situación de nivel de consciencia disminuido debido a la disminución de oxígeno e incremento de hidróxido de carbono en la sangre.

En casos muy extremos puede producirse la muerte.

¿Cómo se diagnostica?

Como estamos viendo, el asma puede ser un enfermedad más o menos inocente, no obstante, si se complica puede llegar a causar la muerte del sujeto.

El diagnóstico se va a realizar con una evaluación física del paciente. Se le preguntará por sus antecedentes familiares y personales, episodios de crisis anteriores y elementos desencadenantes de la misma, si es que la hubo y si recuerda dichos desencadenantes.

Después el médico especialista realiza una correcta exploración física, auscultación para ver si hay sibilancias (silbidos pulmonares), disnea (fatiga)…

Esta exploración se suele completar con otras pruebas necesarias para realizar un correcto diagnóstico, por ejemplo, se hace imprescindible la realización de una analítica de sangre, en la que veremos el nivel de los eosinófilos y de la IgE.

También es relevante una radiografía de tórax, para descartar otras posibles afecciones, y la prueba estrella: la espirometría.

Se realiza antes y después de la administración de un broncodilatador, para comprobar si existe un patrón obstructivo o restrictivo.

En ocasiones, para confirmar el diagnóstico, se acude a la prueba de la metacolina. Consiste en hacer la inhalación de una sustancia, la metacolina, que provoca una constricción de las vías respiratorias cuando existe asma. Si se confirma el diagnóstico de la enfermedad con esta prueba, la administración de un broncodilatador se encargará de revertir la crisis asmática.

Tratamiento de la enfermedad

El tratamiento de esta afección puede ser sintomático y preventivo:

Tratamiento sintomático

Este tipo de tratamiento está encaminado a eliminar la causa de forma rápida, mediante el uso de corticoides, terapia con oxígeno…

Cuando los ataques son ocasionales, el tratamiento con broncodilatadores de acción corta son los elegidos.

Si los ataques son frecuentes, se utilizan corticoides inhalados, estabilizador de la membrana de los mastocitos (células responsables de la inflamación), broncodilatadores de larga duración, agonistas beta 2 inhalados…

Tratamiento preventivo

Va encaminado a prevenir las crisis mediante la evitación de los elementos que las provocan y el uso de una sustancia relativamente nueva, el montelukast, que ayuda a controlar las crisis.