Para el diagnóstico de una enfermedad o patología relacionada con el sistema nervioso en perros y gatos, el veterinario sigue las siguientes pautas:

– Exploración: Estas enfermedades se valoran de forma muy específica y compleja. Se examina sobre todo aspectos mentales, como sensibilidad, posturales o de movimientos.

    – Las pruebas posturales se valoran en función de la observación, examinando la orientación del animal en el espacio.
    – Reflejos espinales y craneales: con pellizcos en ciertas zonas se puede comprobar si el animal tiene dañados ciertos nervios, analizando la correcta contracción pupilar, observando la deglución, reflejo patelar, que se activa golpeando un punto de la rodilla y que a su vez provoca el movimiento de la pata.
    – Reflejos sensoriales: presión y pellizcos en puntos internos concretos del cuerpo.

Posibles síntomas que se pueden observar relacionados con enfermedades del sistema nervioso en perros y gatos:

– Confusión.

– Coma: Consiste en una pérdida total de reacción ante cualquier estímulo externo.

– Convulsiones: Suelen mamifestarse después de una pérdida de consciencia con temblores y movimientos incontrolados.

– Ataxia: Incoordinación de movimientos debido a daños en las vías de control. Los daños pueden estar a nivel del cerebelo, oído interno (órgano del equilibrio) y fibras nerviosas, tanto eferentes como aferentes, que conectan todo el sistema. Se suele observar un apoyo inseguro o incorrecto, ladeo de cabeza hacia el lado afectado, movimiento en círculos, movimientos anómalos de los ojos, temblores en la cabeza, etc.

– Pérdida de movilidad: Se producen por daños en las vías motoras o eferentes que pueden desembocar en pérdidas parciales (paresias) o totales (parálisis) de la zona afectada. Dependiendo de la región que afecte se distinguen:

  • Solo un miembro: Monoparesia o monoplegia.
  • Los miembros posteriores: Paraparesia o paraplejia.
  • Los cuatro miembros: Tetraparesia o tetraplejia.
  • Mitad del cuerpo: Hemiparesia o hemiplejia.

– Pérdida o aumento de la sensibilidad o vías aferentes:

  • Hiperestesia: aumento del umbral de sensibilidad y dolor inexistente.
  • Hipostesia: descenso del umbral de sensibilidad.
  • Anestesia: falta total de sensibilidad.
  • Parestesia: Sensación anómala (hormigueo), difícil de detectar en animales.

Las técnicas diagnósticas complementarias que suelen ser utilizadas para enfermedades relacionadas con el sistema nervioso en perros y gatos son:

  • Radiografías: tanto normales como de contraste (inyectando un líquido que se ve opaco a los rayos X).
  • Escáner (TAC’s) o resonancia magnética.
  • Análisis de líquido cefalorraquídeo.

Hidrocefalia

Es una enfermedad que puede ser congénita o adquirida muy común en razas de perros pequeñas como yorkshires o chihuahuas. Se produce una acumulación de agua a nivel cerebral que cursa con un aumento del tamaño de la cabeza y un aumento de la presión intracraneal, causando convulsiones en el perro. En animales jóvenes o razas poco formadas, son detectados mediante ecografía, principalmente por el hecho de que los huesos craneales no están totalmente formados, mientras que en animales ya adultos, se utiliza resonancia magnética. El tratamiento veterinario consiste en la eliminación de líquido mediante diuréticos o mediante cirugía, colocando una vía de modo que el líquido drene al abdomen y se absorba.

Epilepsia idiopática verdadera

El término idiopático significa que no se puede conocer la causa de la dolencia. Es más común en perros grandes (pastor alemán, alaskan malamute, etc.), aunque también se puede dar en otras razas de perros e incluso en gatos. La enfermedad provoca crisis nerviosas totales o parciales que acaban con el animal en un periodo de 1 a 5 años. Para diagnosticar esta enfermedad, el veterinario primeramente descarta todas las posibles patologías que tengan como síntomas convulsiones, además tiene en cuenta que el umbral de excitación cerebral ha de ser más alto de lo normal.

El tratamiento se basa básicamente en intentar controlar los ataques, ya que son fáciles de detectar, pues tienen un periodo de preictus en los que el animal se encuentra muy nervioso, con posterioridad desemboca en un ictus, en el que se pierde la consciencia y empieza a convulsionar violentamente. En ese momento, se deben retirar todos los objetos con los que pueda golpearse y colocar cojines o amortiguamiento para minimizar los golpes. Si duran más de 5 minutos, el tratamiento veterinario de elección es el fármaco diazepam. Se debe llevar rápidamente al paciente a un veterinario de urgencias, además va a ser necesario un seguimiento constante de estas crisis. Una vez que concluye el ataque, el animal entra en un periodo de postictus que dura más de dos semanas en los que puede aparecer ataxias, problemas sensitivos o desorientación.

Luxación atlantoaxial

Desplazamiento dorsal del axis respecto al atlas. Presiona la columna dando parálisis, rigidez y dolor. Esta patología es más frecuente en yorkshires y otros pequeños perros.

Hernia discal

Se trata de una rotura o desplazamiento de los discos intervertebrales. Los discos están formados por un anillo fibroso que rodea una cápsula blanda o pulpa en su interior. La hernia puede producirse por una rotura del anillo fibroso en el que la pulpa sale y presiona la médula, o directamente un desplazamiento del disco entero (protrusión).

En estos casos se procede a una mielografía, que es una radiografía medular en la que el veterinario puede observar la médula y sus correspondientes raíces nerviosas.

Fractura de la columna vertebral

Si la fractura es total, se produce una muerte inmediata o parálisis de los miembros o zonas que estén por debajo de la fractura. Si es una fractura o luxación, la parálisis depende del daño que pueda haber sufrido la médula y en qué nivel.