Parásitos internos perros y gatos: protozoos, gusanos,

Parásitos internos animales domésticos

Existen dos grupos de parásitos internos o endoparásitos en perros y gatos, los protozoos, organismos unicelulares y microscópicos, y los helmintos, gusanos planos (cestodos) o gusanos redondos (nematodos). En el mercado existen medicamentos fabricados para el tratamiento de infecciones por parásitos y es el veterinario de elección el que debe llevar un control que prevenga el parasitismo en los animales.

Protozoos

De un modo general, las enfermedades relacionadas con parásitos internos del reino Protista, protozoos , se tratan de forma más curativa que preventiva, es decir, se tratan una vez que aparece la enfermedad.

Toxoplasmosis: Es una enfermedad parasitaria producida por Toxoplasma gondii cuyo hospedador final son los felinos, muchas aves y mamíferos pueden actuar como intermediarios. El método de dispersión se realiza mediante huevos denominados ooquistes que pueden estar en el medio ambiente de 2 a 5 días.

La toxoplasmosis es una enfermedad zoonótica, peligrosa sobre todo para mujeres embarazadas, ya que puede causar abortos. La forma más común de contagio en humanos es mediante la ingestión de carne cruda o poco cocinada, embutidos, verduras poco lavadas, agua o mediante el contacto con las heces de un gato infectado.

En el gato no suele mostrar ningún síntoma aunque puede provocar neumonía, daño hepático o pérdida de visión, pero solo en caso de tener bajas las defensas a consecuencia de otra enfermedad, por ejemplo, la leucemia felina.

Su diagnóstico se realiza mediante una serología, es decir, comprobando la presencia de anticuerpos en el suero del animal. Se trata con antibióticos.

Giardiosis: Este parásito interno, Giardia lamblia o duodenalis, forma quistes que pueden llegar a permanecer en el medio un largo periodo de tiempo, ya sea en camas, objetos, juguetes o en el agua y comida. Es muy típica en colectivos de animales, perreras o en perros que visitan un foco de infección. Cursa con una diarrea y molestias intestinales y su diagnóstico se confirma mediante la búsqueda de quistes en las heces a través de análisis coprológico, el tratamiento veterinario de elección es el febendazol; es importante acudir al veterinario para tratar al animal enfermo hasta la total desaparición de los parásitos. También es necesario una desinfección intensa de los lugares donde habite el animal y sus comederos.

Coccidiosis: Parásitos internos que afectan a gran cantidad de animales, pero son específicos de especies, por lo que no hay riesgo de zoonosis. Suelen pasar desapercibidos en adultos y son peligrosos en cachorros, causando diarreas profusas y sanguinolentas y vómitos. Se debe tratar inmediatamente y prestar atención a la higiene; además es importante controlar la presencia de insectos y roedores que extiendan la enfermedad.

Leishmaniosis: Infección producida por el protozoo Leishmania, tiene alta incidencia en zonas húmedas y cálidas donde su vector, la mosca flebótomo, suele ser más numerosa. La zoonosis es muy difícil pero no imposible, para ello la mosca debe haber picado a un perro enfermo, succionar el parásito y picar a otro perro o a un humano. Dependiendo del estado inmunitario del animal, la enfermedad puede cursar sin ningún síntoma , aunque también puede suceder que los macrófagos que combatan el protozoo se infecten y lo lleven a otras zonas del cuerpo, si estos macrófagos no se ven destruidos por la respuesta inmunitaria celular, la enfermedad se complica y causa lesiones cutáneas sobre todo en la unión del epitelio con las mucosas, o problemas viscerales en riñones, sangrado nasal, anemia, problemas digestivos y otros muchos síntomas. La mejor manera de diagnosticar la enfermedad es mediante un examen microscópico directo, datos exploratorios mediante los síntomas y la zona de incidencia, o por diagnostico inmunológico, mediante la detección de los anticuerpos contra la Leishmania.

El tratamiento frente a leishmaniosis es principalmente preventivo para evitar que la mosca flebótomo pueda picar al animal, lo más novedoso es una vacuna de reciente creación en el mercado. Si ya se ha producido la infección, se procede a un agresivo tratamiento que puede durar semanas cuya eficacia dependerá del estado del animal.

Babesiosis: Es causada por un protozoo del género Babesia, parásitos intraeritrocitarios, infecta los glóbulos rojos de la sangre del animal. Es bastante más frecuente en perros que en gatos. Es una zoonosis propiamente dicha y su trasmisión es mediante la mordedura de una garrapata, aunque también cualquier animal que pueda alimentarse de sangre.

Su principal síntoma es la anemia, fiebre, pérdida de peso y decaimiento; se detecta mediante un análisis de sangre o estudios serológicos. El tratamiento de elección es la aplicación de un antiparasitario específico y una terapia de sostén que compense la anemia. Es muy importante la profilaxis o prevención evitando las picaduras de garrapatas.

Criptosporidiosis: enfermedad producida por Cryptosporidium. Parasita al perro, gato, hombre y otros mamíferos, su periodo de prepatencia es de 1-2 semanas. El elemento infectante es el ooquiste esporulado (directamente infectante) en heces, agua o alimentos. Se contagia al hombre vía oral. Produce diarrea no hemorrágica.

Nematodos: Helmintos cilíndricos (gusanos redondos)

Para la prevención de nematodos, gusanos redondos, se administra cada 3 meses el fármaco correspondiente, excepto en casos de gran impacto de filariosis, que es cada mes. Entre los parásitos internos más habituales en mamíferos, especialmente perros y gatos destacan:

Ascáridos (intestinales): Comprende organismos del tipo de Toxocara canis y T. leonina en perros, y Toxocara cati en gatos. Los principales modos de transmisión pueden ser:

– Transmisión placentaria de una madre infectada a sus cachorros.

– Transmisión mamaria mientras los cachorros maman.

– Ingestión de los huevos infestantes.

– Ingestión de un animal que se considera vector u hospedador intermedio.

Los síntomas más comunes se asocian a cachorros tanto de gato como de perro que producen molestias, flatulencias, diarrea aguda, decaimiento, etc. Suelen aparecer con el abdomen abultado pero delgado. El diagnostico se lleva a cabo por análisis de las heces donde se observa al parásito o sus huevos. Se trata con pamoato de pirantel, aunque lo más seguro es una prevención mediante antiparasitarios dentro de un programa adecuado controlado por el veterinario.

Ancilostómidos o anquilostomas (intestinales): Son parásitos internos que succionan sangre a través de lesiones que se producen en la pared intestinal, causan graves problemas como anemias o melena. Su diagnóstico se realiza mediante la identificación de huevos en las muestras fecales. Se puede tratar con fenbendazol o pamoato de pirantel, pero es importante su prevención veterinaria cada tres meses.

Dirofilariosis (no intestinales): Comúnmente llamado Gusano del Corazón del perro, se trata de un parásito interno, Dirofilaria immitis, que se aloja en el ventrículo derecho del corazón, en la arteria pulmonar o en la vena cava. En España se localiza principalmente en las islas Canarias, Andalucía, Valle del Ebro y Levante.

La forma de contagio es mediante un mosquito del género Aedes, Culex o Anophelex, que albergan en su interior las microfilarias dentro de la sangre extraída de un animal infectado y las introduce en un animal sano. Una vez llegan a este hospedador definitivo, viajan por la sangre y se instalan en tejidos específicos donde se desarrollan, y por ultimo pasan al ventrículo derecho, empiezan a emitir microfilarias para infectar a más individuos.

Los principales síntomas derivan del taponamiento de la arteria pulmonar y un trabajo excesivo del ventrículo derecho, causando descompensaciones en el corazón por engrosamiento de su pared y posterior fallo cardíaco. También pueden causar intolerancia al ejercicio y apnea por taponamiento de estructuras pulmonares y, si se acumula en la vena cava, produce un síndrome que cursa con ictericia, sangre en la orina y colapso.

Para diagnosticar la infección, muchas veces basta con observar una ecografía del corazón, aunque hay que detectar las microfilarias en sangre mediante test de anticuerpos o visualizaciones al microscopio. Una vez detectadas, se procede a eliminar las microfilarias mediante avermectina y los parásitos adultos con melarsomina. Eliminando a los adultos, estos pueden soltarse y causar trombosis, por lo que es necesario vigilar al animal infectado. En caso del síndrome de la vena cava, se suele extraer la mayoría de adultos mediante cirugía.

Pueden usarse varios métodos para prevenir esta enfermedad, por ejemplo, si el animal vive en una zona de riesgo, el medicamento utilizado para eliminar las filarias también se emplea como prevención una vez al mes. Igualmente se puede suministrar a modo preventivo: un mes antes, cada mes durante y un mes después, en los casos de viajar con la mascotas a zonas con alta incidencia del parásito.

Cestodos: helmintos planos (gusanos con forma aplanada)

Conocidos comúnmente como tenias y otros gusanos planos, en la práctica veterinaria se utiliza un método de prevención para perros y gatos cada 3 meses, excepto en hidatidosis, que en grupos de riesgo es cada mes y medio. Distinguimos tres enfermedades principalmente:

Teniosis: existen varias especies que tienen como hospedadores definitivos a animales carnívoros, como la Taenia hydatigena, Taenia pisiformis o Taenia serialis.

Otra especie, Taenia multiceps, en su forma larvaria, cisticercosis o cenurosis, puede infectar al hombre.

En el perro pueden producir:

– Irritación de la mucosa intestinal (se enganchan con ganchos o ventosas).

– Obstrucción intestinal (infestaciones masivas).

– Deficiencia en determinados nutrientes (acción expoliadora).

Dipilidiosis: Causado por Dipilidium caninum, que utiliza pulgas y piojos como vectores al ingerir los huevos de parásitos a su vez ingeridos por otros animales. No suelen observarse síntomas clínicos a salvo un leve deterioro físico, ya que el parásito roba nutrientes al animal. Las proglótides, cápsulas rellenas de huevos procedente del cuerpo principal, son móviles y son eliminadas por las heces, causan un intenso picor.

La principal forma de diagnosticar esta patología es mediante la observación de las proglótides en el análisis coprológico. Se tratan principalmente con praziquantel, además a modo de prevención se puede suministrar el medicamento una vez cada 3 meses.

Hidatidosis o Equinococosis: Infección producida por Echinococcus granulosus, se trasmite principalmente mediante la ingesta de entrañas de animales silvestres, por lo que los animales de caza son susceptibles de contraerla. Esta tenia causa una zoonosis resultante en un quiste hidatídico con serios problemas en el ser humano, por lo que su prevención, en áreas rurales sobre todo, debe ser estricta. En el perro o el gato no se observa ninguna sintomatología, toda vez que pasa bastante desapercibida, incluso mientras expulsa sus huevos a través de las heces.

Su diagnóstico se realiza mediante la visualización de los adultos o sus proglótides en heces, también mediante la observación de sus huevos. Para tratarlo se utiliza praziquantel, medicamento también utilizable en su prevención, se administra cada mes y medio en zonas de mucho riesgo y se evita dar de comer las vísceras mediante campañas de concienciación.

Resumen desparasitación interna en perros y gatos

– Nematodos: se desparasita cada 3 meses excepto en grupos de riesgo que se administra cada mes (filaria en zonas de incidencia o animales en gestación).

– Cestodos: Cada mes y medio en animales de riesgo (animales en medio rural, por ejemplo) y cada 3 meses de forma normal.

– Protozoos: Desparasitación de forma curativa, aunque muchos veterinarios también realizan programas de prevención cada 6 meses.